Un divertido ejercicio para mejorar la comunicación con tus empleados

Escrito por Comunica’t

Ya hemos explicado muchas veces que comunicar no siempre es tan sencillo como parece. Que nuestro mensaje llegue tan claro como queremos a nuestros clientes, empleados requiere un poco de esfuerzo por nuestra parte, que somos el emisor. Hoy os proponemos un divertido ejercicio para mejorar la comunicación con nuestros empleados. ¿Quieres saber cuál es?

 

En realidad la propuesta no es nuestra, si no de  Margaret Heffernan, emprendedora y consultora, autora de Más allá de lo medible: El impacto de las pequeñas cosas (Empresa Activa, 2017) que propone un sencillo experimento para potenciar tu capacidad para comunicarte dentro de tu empresa con tus empleados.

"La próxima vez que asistas a una reunión comprométete a no decir una sola palabra. Puede parecer simple, pero escuchar requiere valentía: significa que debes mostrarte abierto a lo que oyes", plantea esta experta.

"Muchos emprendedores consideran que este tipo de experimento es una especie de tortura. Están acostumbrados a acudir a las reuniones con su papel aprendido y dispuestos a soltarlo. No atienden más que al momento justo para entrar en la conversación y cerrar el debate. Pero para generar índices altos de capital social es necesario escuchar tanto como se habla", explica Heffernan.

"Cuánto más peso tienes en un organigrama, mayor importancia adquiere tu capacidad para escuchar. Cuando habla el CEO, la mayoría de las personas deja de atender a lo que dicen los demás para empezar a tomar posiciones. Pero cuando el líder calla, entonces, justo como en un buen coro, los sujetos tienen que escucharse y responder unos a otros", continúa.

Heffernan ofrece también algunos consejos para sacarle todo el partido al experimento: "Escuchad. Dejad tiempo para pensar. Responded realmente a lo que se ha dicho en lugar de usar el argumento que llevabas preparado. Y no interrumpas. Esto último es un hábito sencillo que a muchos les resulta difícil adoptar, pero que cambia totalmente el ritmo de la comunicación. Interrumpimos cuando creemos que sabemos hacia donde se dirige una conversación, pero lo único que conseguimos es bloquear nuevas ideas o pensamientos", plantea. "Es más, cuando los participantes saben que no serán interrumpidos, el espíritu de la comunicación cambia. Desaparece la urgencia y la lucha por adueñarse de los silencios. Cuando sabes que van a escucharte tienes más espacio para pensar", defiende.

¿Qué os parece? ¿Lo vais a poner en práctica? 

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